El (des) propósito en el baño

By lastreserres en 28 de octubre de 2020 0

Es en el cuarto de baño donde más problemas se nos presentan a la hora de eliminar el plástico. Echando una rápida mirada en nuestro aseo, encontraremos un sinfín de botes, latas o envases para todas las necesidades que creemos que nuestro cuidado corporal necesita. Crema hidratante de día, de noche e incluso de tarde, desodorantes en aerosol para piel sensible y extra delicada, champú para cabello seco, crema suavizante, etc., la lista puede llegar a ser interminable. Un desembolso económico indecente para productos a medio terminar porque nunca acabaron de convencernos o porque antes de acabarlos descubrimos, publicidad mediante, ese maravilloso mejunje que nos elevará al paraíso capilar o corporal. Y nos hacemos con todos estos productos sin ni tan siquiera mirar su procedencia o ingredientes, así pues, nos escandalizamos cuando conocemos que contienen productos químicos nocivos para nuestro cuerpo, que han sido testeados en animales y que todo su envase es de un plástico que se puede reciclar. Entremos en polémica. Podemos intentar convence a alguien de cambie sus hábitos, por ejemplo, que sustituya su anacrónico champú de plástico contaminante por uno natural, orgánico, vegano y biodegradable pero nos responde que es el que ha usado toda la vida, que le gusta, que su pelo queda bien y que no va a cambiarlo. Lo entendemos. Al fin y al cabo, a menos que te acerques curioso, no te bombardean en televisión diciéndote todo lo que acarrea ese producto al medio ambiente (que no se recicla porque es más barato hacer nuevos envases, que el sobrante que va por los sumideros contamina aguas, etc.), pero todo esto, la mayoría de los consumidores finales lo desconocen o simplemente piensa que no va con ellos, ¡como si el planeta fuera solo de unos pocos!

Volvamos al baño, podemos, con un pequeño esfuerzo para acostumbrarnos a su uso, desintoxicar nuestro cuerpo y cabello de prontos químicos y aprender a conservarlos, dar el paso hacía los productos Zero Waste. Los, champús y acondicionadores sólidos naturales deberían ser una realidad en nuestra ducha y aseo. Duran el triple (con el consecuente ahorro) y por qué no decirlo, te ahorraras los viajes al contenedor ya que no hay envase. Pásate a las esponjas de lufa o marinas, a los bastoncillos para el oído y cepillo de dientes de bambú, a los desodorantes sólidos, a los dentífricos sin micro plásticos, a las toallitas reutilizables y olvida las maquinillas de afeitar desechables. Las alternativas eco en nuestros productos de aseo están ahí, tendremos que buscar un poco, pero merecerá la pena. Por ti, por tu bolsillo, por nuestro planeta.